Durante las vacaciones, no me acuerdo en qué mes, tuvimos la oportunidad de compartir unas horas con la madre Antonia, en casa de Maggie. Como ella tiene familiares en Viña, viene de vez en cuando a Chile. Y por cosas de Dios, gracias a un correo que recibió de Adela Ibañez, se contactó con ella y después con Maggie, gestora de esta reunión.
Estaba muy bien, con una memoria increíble, se acordaba de cada una de nosotras. Sigue con su gran calidez, vive en Ecuador y tiene a su cargo un Hogar para las monjitas de más edad de la congregación.
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